Confesiones de un (ex)gordo III – La pesa

Antiguamente, las sociedades caían en la barbarie de matar a los mensajeros que comunicaban malas noticias. No es que creyeran que así iban a librarse de ellas, sino que lo hacían como una manera de desahogarse, de sacar afuera toda la rabia que les provocaban esas malas nuevas. Lo mismo le pasa a los gordos […]