Los gordos los odiamos: los flacos-de-mierda son un permanente recuerdo de lo que nos gustarÃa ser y simplemente no podemos. Y están ahà siempre, para restregarnos esta patética realidad en nuestras vidas.
Si lo primero que hacen llegando a la playa es sacarse la polera (remera/camiseta), y esto lo hacen en un movimiento automático, sin pensarlo dos veces, es porque no son de los nuestros. No, pueh, nosotros los gordos no la tenemos tan fácil.
Quizás la referencia es demasiado obvia, pero créanme que el temita de la ropa es un verdadero pain in the ass para los gordos.
Antiguamente, las sociedades caÃan en la barbarie de matar a los mensajeros que comunicaban malas noticias. No es que creyeran que asà iban a librarse de ellas, sino que lo hacÃan como una manera de desahogarse, de sacar afuera toda la rabia que les provocaban esas malas nuevas. Lo mismo le pasa a los gordos […]
Antes de cumplir mi promesa y empezar a relatar la vida como un gordo, me veo en la obligación de publicar un pequeño disclaimer: podrás operarte, bajar de peso y hasta romper todas las fotos en que saliste con papada, pero nunca dejarás de ser un gordo.
La cosa es que en enero del 2010 me hice un bypass gástrico. SÃ, esa cirugÃa en que te corchetean el estómago y pierdes la capacidad de tragar y bajas de peso como loco y te cambia la vida. En este tiempo pasé de pesar más de 130 kilos a mis actuales 85. Qué tengo […]